IBM y Red Hat me enferman, literalmente
31 Octubre 2008 a las 0:00 por McLarenX | Se lee en 2'37 minutos.

El martes fue uno de esos días que parece interesante a priori y luego se convierte en un infierno (con el ardor de las llamas fundiéndote por dentro y todo). El caso es que tras hora y media de transporte público bajo la torrencial lluvia me vi a las 10 en punto entrando en el IBM Forum de Madrid. Había sido invitado al training para partners de Red Hat: Virtualization Training Day.
Estaba programado que nos hablaran sobre el Red Hat Enterprise Linux Advanced Platform y sobre las técnicas de virtualización de servidor y de almacenamiento integradas. Realmente una charla muy interesante y productiva sobre lo que es definitivamente el futuro empresarial en ámbito de optimización de servidores, fundamental para la reducción de costes. Además comimos y bebimos gratis todo el día.
¿Entonces por qué te quejas? Te debes preguntar…
Pues porque después de comer se les ocurrió la brillante idea de poner el aire acondicionado en la sala donde nos hacían la demo técnica del sistema de virtualización. Sé lo que estás pensando, en la calle estaba lloviendo, hacía 5 grados de temperatura y ¿ponen el aire acondicionado? Sí. Cuando me quise dar cuenta estaba aterrorizado ante los escalofríos que recorrían todo mi cuerpo así que me tuve que salir al baño a mojarme las manos con agua caliente, pero ni con esas.
Finalmente terminó todo el evento, camiseta de Red Hat, una libreta, documentación y un RHEL 5 de prueba. Cojo mis regalos con ansias de llegar a casa y meterme bajo una manta bien caliente, pero eso era demasiado pedir. Al salir a la calle llovía más todavía y tenía aún 5 minutos andando hasta el metro de Alfonso XIII.
Al montarme en el tren sentí como el aire acondicionado descargaba toda su ira en mi cabeza. Ardiendo por dentro sentí como la fiebre me subía estrepitosamente hasta que en Alonso Martinez no aguanté más y tuve que sentarme en el suelo. Una hora después una chica de seguridad me vió y decidió que ese no era sitio para estar tirado, a lo que le respondí con un: “¿no ves mi cara? ¿Te parece que estoy bien?”.
Por fin se dió cuenta de que algo no iba bien así que llamó al Samur y me sentó en una silla dentro de la taquilla del metro. Es curioso destacar que durante una jodida hora nadie se digno a pararse a preguntarme si estaba bien o por qué cojones estaba tirado en el suelo del metro, ni siquiera otros seguratas que pasaron por allí.
Menos mal que al menos los tipos del Samur eran majos y me estuve riendo durante un buen rato viendo como uno de ellos arrimaba a todo bicho viviente y vacilaba al resto. Lo mejor de todo fue que al darse cuenta de que la supuesta urgencia no era tal, sino que un tipo tenía fiebre y punto, empezó a reirse de lo que es una urgencia y lo que no hasta que dijo:
Oye, oye, llamad a los bomberos que hay una colilla mal apagada!
En definitiva, el puto amo. Se hizo pasar por segurata, por taquillero… en fin, un crack. Poco después llegó mi padre con mi hermano y pude irme a casa, a descansar, a meterme en la cama, a tomarme la temperatura y descubrir que mis sospechas no andaban mal encaminadas: 39,2 de fiebre. Gelocatil y dar muchas vueltas en la cama, mucho dolor de cabeza, de cuerpo en general.
Un malestar general provocado por el capricho de algún descerebrado que se le ocurrió poner el aire acondicionado mientras llovía en la calle. Está claro que ser de una gran empresa, tener un buen título, un puesto de trabajo cojonudo… no significa que tengas dos dedos de frente.









01 Noviembre 2008 a las 3:11
Utilizando
Si es que hay que joderse!!! Con esa cara de yonki que tienes, ¿como te iban a preguntar si estabas bien? Lo raro sería que no llegaran dos putos pijales a prenderte fuego, ya verias entonces que fiebres xDDD