Reirse solo leyendo un libro
19 Julio 2008 a las 1:25 por McLarenX | Se lee en 1'06 minutos.

Hay pocas cosas más ridículas que ir en el metro y empezar a reírse sin venir a cuento. Todo el vagón te mira estupefacto ante una señal de vida fuera de lo común en aquel territorio. Esto es lo que me está pasando demasiado a menudo gracias al fenomenal libro: Guía del autoestopista galáctico. En serio, jamás pensé que tuviera ganas de subrayar frases de un libro (fuera del colegio). Pero es que hay párrafos dignos de enmarcar.
A partir de ahora llevaré un lápiz siempre encima por culpa, entre otros, de los siguientes fragmentos del libro:
-Así que ya está -dijo Arthur-, vamos a morir.
-Sí -admitió Ford-; a menos que…, ¡no! ¡Espera un momento! -De pronto se abalanzó por la cámara hacia algo que estaba detrás de la línea de visión de Arthur-. ¿Qué es ese interruptor?
-¿Cuál? ¿Dónde? -gritó Arthur, dándose la vuelta.
-No, sólo estaba bromeando -confesó Ford-; al final, vamos a morir.
Esto ya es bastante bueno, pero continúa:
-¿Sabes una cosa? -le dijo Arthur-; en ocasiones como ésta, cuando estoy atrapado en una escotilla neumática vogona con un habitante de Betelgeuse y a punto de morir asfixiado en el espacio profundo, realmente desearía haber escuchado lo que me decía mi madre cuando era joven.
-¡Vaya! ¿Y qué te decía?
-No lo sé; no la escuchaba.
Seguiré poniendo trozos que me hayan hecho reír, aunque sospecho que me lo volveré a leer cuando lo termine para que no se me escape nada. Grandioso libro.



