La belleza cordobesa vuelve a Madrid
27 diciembre 2007 a las 3:43 por McLarenX
Córdoba tiene algo especial. No son sus calles, ni sus monumentos, ni su cultura… ¡son sus chicas! Y este fin de semana hemos vuelto a tener el privilegio de disfrutar de bellas damas cordobesas en nuestros dominios. En esta ocasión han sido Lidia y Bea, dos hermanas con un buen rollo y desparpajo propio de Andalucía. Obviamente esto induce en un fin de semana de fiesta y diversión aseguradas.
No son muchas fotos pero, como siempre, sirven para intuir lo bien que nos lo pasamos. También hay un vídeo pero por culpa de un chulo -que no era madrileño- voy a tener que censurarlo y poner sólo las partes políticamente correctas -o al menos, las menos incorrectas-. El caso es que entre unas cosas y otras nos reímos, disfrutamos y bebimos mucho. Como no podía ser de otra manera juntándonos con cordobesas.
La historia comienza cuando Bob me manda un mensaje a las 12:41 del sábado: Al final han perdido el autobús de las 8 y llegan a las 14:25. Sucede que cuando sales de fiesta la noche antes de coger un bus, tren, avión… lo pierdes por no haber dormido más de 2 horas. Así les pasó. Nosotros queríamos darles una vuelta por Madrid pero comprendiendo su cansancio nos fuimos a comer al Xanadú -donde hay muñecos en la pista de nieve- y después a casa de Bob a ver la película de 50 cent.
Las chicas nos enseñaron a jugar al conejo de la suerte pero, aunque hicimos una prueba rápida, nunca llegamos a jugar de verdad -por mucho que Bea insistiera-. A eso de las 20:00 Java ya empezaba a ponerse nervioso viendo que no nos daba tiempo para comprar su amado John Cor. Efectivamente sus sospechas se hicieron realidad y tuvimos que comprar el del Opencor. La noche empezaba a tomar forma y a las 23:30 estábamos en casa de Bob para irnos a Kapital -discoteca de culto cada vez que viene gente de fuera-.
Antes de nada, botellón en el coche de Bob. Llamamos al tipo que nos mete en lista pero ya era demasiado tarde para eso así que nos tocaría pagar. Por lo menos nos azuzamos altamente. Parecía que iba a ser un botellón normal y corriente hasta que encontramos un sitio para aparcar y tuvimos que sacar la chulería madrileña ante la no madrileña. Un incidente que terminó con un encuentro inesperado.
Antes de entrar a Kapital tuvimos el privilegio de “juntar” a todas las cordobesas. Las nenas estaban celebrando en Córdoba el cumpleaños de Lurdis y nos llamaron para participar en el festejo. El coche de Bob entonces era como una fiesta andaluza, tanto física como telefónicamente. Así que tras hablar un rato con ellas era el momento de enseñar a Lidia y a Bea la inmensidad de Kapital -que conocieron en toda su extensión-.

Una vez dentro, la historia de siempre. Subimos a la planta 5 para que las niñas bailen mientras nosotros disfrutamos de sus movimientos. Tras los típicos esquinazos, subidas y bajadas, finalmente terminamos en la primera planta para cerrar la noche. No sin antes conseguir que Bea se subiera a una tarima. Que mucho hablar de que siempre lo hacía pero se hizo mucho la remolona hasta que se subió. Tampoco puedo destacar mucho más porque no lo recuerdo. La primera noche de contacto, tampoco estábamos muy distendidos. Esto cambiaría radicalmente al día siguiente.
El domingo era el día del Barça-Madrid y eso es sagrado. Por suerte a las chicas les gusta el fútbol (o eso dicen) y pudimos disfrutar del gran triunfo madridista en el Mond. Tras lo cual decidimos que a las nenas les gustaría ir a la Joy así que hablamos con un tipo para que nos pusiera en lista -eso de pagar no va con nosotros-. Así que nos fuimos para allá no sin antes hacer el correspondiente botellón en un parking de la zona.
Durante dicho botellón el tono de las conversación empezó a elevarse bastante hasta el punto de sacar información no deseada por alguna. Risas, bromas, algún tejo que otro pero sobretodo mucho alcohol. Además de estrechar lazos pudimos disfrutar de las chicas jugando al fútbol con tacones, todo un espectáculo digno de ver y elogiar. Finalmente nos dirigimos a la discoteca sin ningún pelo en lengua.

Para ser domingo, Joy tenía un ambiente fenomenal. Tanto fue así que incluso tiraron globos gigantes en la pista central. Y cuando digo gigantes estoy hablando de un tamaño que para cogerlo una sola persona tiene que abrir mucho los brazos. Además nos pusimos hasta arriba de confeti, también proporcionado por la discoteca en cantidades industriales. Más baile, más risas, una gogó con algún bulto de más… En definitiva, una noche de fiesta para recordar.
No hubo tiempo para más. Las chicas debían coger el primer autobús de la mañana para Córdoba así que nos despedimos emotivamente y deseando vernos pronto. Nos lo hemos pasado muy bien, nos hemos reído y, sobretodo, hemos conocido a estas dos chicas tan guapas y simpáticas que, por supuesto, iremos a visitar en cuanto podamos. Ha sido un placer chicas.
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