Hoy te odio más que nunca
14 Diciembre 2007 a las 20:09 por McLarenX | Se lee en 2'09 minutos.

Insolente asomas como cada mañana. A las 8 en punto Beny Hill hace las veces de vasallo del mal y me saca de la cama tras muy pocas horas de sueño, de mal sueño. Desde el primer minuto de luz ya olía mal. La primera en la frente, hoy la leche estaba especialmente amarga, todo me sentaba mal cuando en las calles aún agonizaba la fina capa de hielo. Con los ojos en la nuca y las fuerzas de un caniche recién nacido llego a la facultad.
En la curva que da acceso al parking de arriba coincido con otro coche. Para evitar el contacto giro el volante a la derecha lo cual hace que el bordillo dé buena cuenta de los bajos de mi coche. La niña pasa con su coche sin problemas. Yo vuelvo a herir a mi pequeño al intentar sacarlo del bordillo. Tampoco me sobresalto mucho porque mis neuronas aún siguen dormidas. Pero accedo al parking y aparcando le vuelvo a dar otro golpe. Espabilo y pienso: hoy va a ser un gran día (por los cojones).
Tras las correspondientes horas de tortura infernal en la 3201 me vuelvo a casa para comer, no sin antes descubrir que no tengo el intermitente delantero izquierdo. No sé si lo he perdido -estaba suelto- o me lo han quitado, pero el problema es que ahora no se enciende la luz de marcha atrás -lo típico vamos-. Después de comer le he dado el último repaso al examen de hoy. Algo totalmente inútil, pero yo nunca pierdo el espíritu olímpico.
Llego al examen y no es en la clase donde me habían dicho que era, menos mal que he llegado con tiempo para buscar el aula correcta. Me siento, observo a mi alrededor y todo el mundo tiene una documentación permitida. Todo el mundo menos yo. Incluso antes de empezar ya se veía el fracaso. Y así fue. Diez preguntas de las cuales he respondido 6 y tan sólo 3 con certeza. No veo factible el aprobado. Pero bueno, presentarme ya había sido algo con lo que no contaba así que septiembre será el justo juez.

Por fin son las 17:45 y las farolas ya empiezan a exigir su protagonismo desbancando por fin tus 10 horas de supremacía arrogante. Me las creía muy felices. Por fin la noche empezaba a apoderarse del día. Todo iba a terminar por hoy. Pero no, cuando voy a salir del parking, en la misma curva de antes, un tipo entra demasiado rápido lo que me hace probar el ABS. En esta ocasión no ha ocurrido nada, pero el susto no me lo quita nadie, porque además el chico no venía nada despacio, hubiera sido una buena ostia. ¿Qué tiene hoy todo el mundo en mi contra?
¿Un día malo? Sí, pero ahora tengo 14 horas de dulce penumbra para disfrutar. Hoy no me has tratado nada bien, tus 10 horas han sido nefastas así que mañana no pienso verte. Y puede que pasado mañana tampoco. El lunes volverá a ser otra batalla y espero que te portes mejor.



