Dream Theater + Symphony X
05 Noviembre 2007 a las 1:10 por McLarenX | Se lee en 1'48 minutos.
Ayer sábado estuve presenciando un concierto de progressive metal. Ya sabéis, esa mezcla de heavy metal y rock progresivo que da un tipo de música con muchos cambios de tiempo, instrumentos distorsionadores y, sobretodo, una gran calidad de los músicos para arrancar tal maestría.

Realmente no es mi género musical favorito, de hecho, no disfrute especialmente del concierto aunque me sirvió para descubrir unas cuantas cosas interesantes. ¿Por qué hay gente que ve un concierto de metal sentado? ¿Por qué hay gente que va a un concierto -del tipo que sea- con tapones? Son preguntas de esas que, aún dándome alguna repuesta, no lograría entenderlas. Lo de estar sentado… me cuesta pero lo paso. Ahora bien, ¡lo de los tapones es inaceptable! ¿Cuál es la gracia de la música? Que la escuches ¿no? Entoces ¿por qué pagas para no escucharla? La raza humana nunca dejará de sorprenderme.

El espectáculo comenzó con Symphony X, banda americana con 10 discos a sus espaldas. Son realmente buenos pero lo que más me sorprendió fue su actitud. En teoría, los teloneros suelen ir al concierto a presentar la banda, todas sus canciones lo mejor posible y marcharse sin una gran aceptación por parte del público y sin hacer mucho ruido. Sin embargo, el bueno de Russell Allen, cantante de la banda, estuvo muy participativo con la gente, incluso hablando en español -se le entendía mejor en inglés-. De hecho me sorprendió mucho la cantidad de seguidores que tenían, especialmente del género femenino -algo poco entendible viendo la belleza de los integrantes de la banda-.

Sin embargo y, a pesar de que los teloneros eran un grupo bien conocido que levantó mucho al público, la locura llegó con Dream Theater. Esta banda, también americana, deleita al respetable con algo totalmente diferente a lo que yo había visto hasta la fecha. Se trata de un espectáculo muy centrado en la música, dejando un poco en segundo plano la figura del cantante. Solos llenos de potencia y garra -el guitarrista, John Petrucci, es sublime-, aunque quizá demasiado largos, abarcan la mayor parte de la actuación tanto con guitarra como con teclado o batería. Además les acompaña una pantalla gigante que intenta explicar el sentido de las canciones con recreaciones 3D o dibujos animados muy trabajados.
No es el mejor concierto al que he ido en mi vida pero me gusta conocer cosas nuevas y esto sin duda lo ha sido. Para terminar os dejo con la prueba de sonido que hizo Symphony X antes de abrir las puertas al público:

