Ya he hablado algunas veces sobre la lluvia y, normalmente, para bien. En esta ocasión no va a ser mejos, pero con algún matiz. Mojarme no me importa, conducir lloviendo no me asusta y ver una buena tormenta incluso me agrada, pero lo de hoy ha sido de otra índole. Tenía que recoger a mi hermano en el colegio y, nada más salir del garaje, empiezo a ver los pedruscos de granizo atentando contra mi pequeño. El ruido sobre la chapa era de tal magnitud que temí por su integridad. Afortunadamente no le ha pasado nada pero aquí os dejo la prueba de la granizada que he tenido que sufrir (activar sonido):



25 Mayo 2007 a las 1:32
aunq no te lo merezcas, xo te lo digo: eres un imprudente temerario….. te parecerá bonito ir conduciendo cayendo la del pulpo y tu trankilamnt grabando…!!! asi pasan luego las cosas…. con gente como tu x las calles…. dónde vamos yegar!!!!
1 besito arisco